No soy muy dada a poner canciones en el blog. Me parece que es copiarle la idea a alguien para expresar sus sentimientos, y prefiero ser original. Pero lo cierto es que esta canción me conmueve cada vez que la escucho y no puedo evitar pensar en todas las personas que han pasado por mi vida.
A muchos no os gusta Amaral. Esta canción la compusieron para la película de Compañeros (sí, lo sé, sigo siendo muy friki). Pero más allá de todo eso, es una canción que habla de la amistad y el amor.
Porque si volviera a nacer volvería a buscaros a todos, para recorrer juntos el mismo camino otra vez, para volver a tropezarnos con las mismas piedras...
miércoles, 27 de agosto de 2008
miércoles, 13 de agosto de 2008
jueves, 7 de agosto de 2008
Somos
El ser humano es capaz de lo más maravilloso y de lo más cruel.
Me maravilla darme cuenta de la dualidad de la que disfrutamos, y me angustia ver lo frágiles que somos. Nuestra autoestima puede mermarse por la cosa más nimia, y nos volvemos grandes ante las adversidades.
Me gusta pensar que la única forma de vivir que merece la pena es luchando. Porque si no luchas, es que no hay nada que te merezca la pena.
Me maravilla darme cuenta de la dualidad de la que disfrutamos, y me angustia ver lo frágiles que somos. Nuestra autoestima puede mermarse por la cosa más nimia, y nos volvemos grandes ante las adversidades.
Me gusta pensar que la única forma de vivir que merece la pena es luchando. Porque si no luchas, es que no hay nada que te merezca la pena.
miércoles, 23 de julio de 2008
Quiéreme
Tus brazos, fuertes, lo rodean todo. Tus manos, grandes, me acarician el pelo. Tus labios, finos, rozan los míos.
El miedo no existe. El dolor tampoco. La sangre y la muerte son heridas incurables que un día de invierno, hace ya mucho tiempo, se extinguieron en tus besos.
Los sueños crecen. Las lágrimas humedecen mi rostro, que apenas puede contenerlas, mientras mi vientre, cálido, se encoge hacia dentro.
El viento tiene nombre. Tu nombre. Y repiquetea en mi cabeza noche y día, y mañana y tarde, y ameneceres y crepúsculos, mientras tus ojos no dejan de mirarme.
No dejes de mirarme. No vuelvas la vista atrás. No gires la cabeza hacia delante. Sólo siente. Escucha, ama, anhela. Solo mírame. Sólo siénteme.
Sólo quiéreme.
El miedo no existe. El dolor tampoco. La sangre y la muerte son heridas incurables que un día de invierno, hace ya mucho tiempo, se extinguieron en tus besos.
Los sueños crecen. Las lágrimas humedecen mi rostro, que apenas puede contenerlas, mientras mi vientre, cálido, se encoge hacia dentro.
El viento tiene nombre. Tu nombre. Y repiquetea en mi cabeza noche y día, y mañana y tarde, y ameneceres y crepúsculos, mientras tus ojos no dejan de mirarme.
No dejes de mirarme. No vuelvas la vista atrás. No gires la cabeza hacia delante. Sólo siente. Escucha, ama, anhela. Solo mírame. Sólo siénteme.
Sólo quiéreme.
domingo, 6 de julio de 2008
Al final
Al final me licencié. Y al final no estuviste aquí para verlo.
Un especial de los Sanfermines me recuerda que ya no estás. Que el día 7 es tu cumpleaños. Que no te pude llevar a verlos, a pesar de que te lo prometí.
El calendario marca lentamente el paso de los días, y los meses. E irremediablemente las peores fechas vienen a saludar. Desde mañana, hasta el 12 de octubre, se sucederán las unas a las otras. Recordando cuándo empezó todo y, por desgracia, cuando terminó.
Es el tercero. El tercer cumpleaños que no te veo. Que no te felicito. Que no te beso y que no te abrazo. Es el tercero. Y el mundo no se ha parado. No puedo regalarte una foto de mi orla para que la enmarques en el salón, ni hacerte un bonito regalo por tu aniversario. No puedo encargarle flores a la Lola para sorprenderte y embriagar la casa con su perfume. No puedo. No puedo hacer nada.
Y sigo con mi vida. Con mis líos, mis problemas, mis alegrías, mis enfados. Preocupándome por cosas absurdas, olvidando las importantes. Pero dicen que es la única manera de vivir. Yo, sin embargo, intento hacer que les creo. Intento hacer que el mundo tenga sentido cada día sin ti. Que graduarme importe, aunque no estés aquí. Que empezar a trabajar sea un gran paso, aunque tú no puedas verlo. Que escribir en un periódico o en internet sea lo bastante bueno para que te hubieras sentido feliz de leerlo.
Todos los días me pregunto si te sentirías orgullosa de mí. Si te gustaría la persona en la que me estoy convirtiendo. Si me sonreirías como lo hacías antes y si me besarías al llegar a casa. Si me contarías anécdotas de tu infancia y de mis hermanas. Si me echarías la bronca por comer mal o por llegar tarde. Me imagino como sería mi vida si nunca te hubieras ido.
Y es tan bella... Tan bella.

Un especial de los Sanfermines me recuerda que ya no estás. Que el día 7 es tu cumpleaños. Que no te pude llevar a verlos, a pesar de que te lo prometí.
El calendario marca lentamente el paso de los días, y los meses. E irremediablemente las peores fechas vienen a saludar. Desde mañana, hasta el 12 de octubre, se sucederán las unas a las otras. Recordando cuándo empezó todo y, por desgracia, cuando terminó.
Es el tercero. El tercer cumpleaños que no te veo. Que no te felicito. Que no te beso y que no te abrazo. Es el tercero. Y el mundo no se ha parado. No puedo regalarte una foto de mi orla para que la enmarques en el salón, ni hacerte un bonito regalo por tu aniversario. No puedo encargarle flores a la Lola para sorprenderte y embriagar la casa con su perfume. No puedo. No puedo hacer nada.
Y sigo con mi vida. Con mis líos, mis problemas, mis alegrías, mis enfados. Preocupándome por cosas absurdas, olvidando las importantes. Pero dicen que es la única manera de vivir. Yo, sin embargo, intento hacer que les creo. Intento hacer que el mundo tenga sentido cada día sin ti. Que graduarme importe, aunque no estés aquí. Que empezar a trabajar sea un gran paso, aunque tú no puedas verlo. Que escribir en un periódico o en internet sea lo bastante bueno para que te hubieras sentido feliz de leerlo.
Todos los días me pregunto si te sentirías orgullosa de mí. Si te gustaría la persona en la que me estoy convirtiendo. Si me sonreirías como lo hacías antes y si me besarías al llegar a casa. Si me contarías anécdotas de tu infancia y de mis hermanas. Si me echarías la bronca por comer mal o por llegar tarde. Me imagino como sería mi vida si nunca te hubieras ido.
Y es tan bella... Tan bella.

Feliz cumpleaños.
miércoles, 18 de junio de 2008
Nadie como ellas
Vamos a comernos tú y yo el mundo... Vamos a esquivar la soledad...
Quería dedicar esta entrada a dos personas que nunca la van a leer. Pero quizás sea eso lo que las hace tan especiales.
Me acompañan desde que tengo uso de razón. Aunque por caminos diferentes. Sin embargo, un día decidí juntarlas a las dos y me salió un berenjenal tremendo.
Durante un tiempo fuimos inseparables. Luego, un día, todo cambió. Mi vida cambió. Y aunque hace tiempo que estamos volviendo a ser lo que éramos, aún tenemos mucho camino que recorrer juntas. Porque de una me separó y me volvió a unir el destino. Y de la otra nunca me alejé.
Las tres tenemos que volver a ser lo que éramos, pero nos hemos hecho demasiado mayores para ponérnoslo fácil.
Una es pelirroja y la otra es morena. Una tiene el pelo corto y la otra lo tiene largo. Una tiene los ojos verdes, y la otra marrones. Con una hice la comunión y con la otra me hice atea. Una es un año y un día más vieja que yo, y la otra se empeñó en nacer dando la campanada.
Eso sí, ninguna de las dos es excesivamente cariñosa. Pero yo sé que me quieren. Tanto o más de lo que las quiero yo.
Porque sí. Porque me da la gana. Porque no existe nadie como ellas.

Quería dedicar esta entrada a dos personas que nunca la van a leer. Pero quizás sea eso lo que las hace tan especiales.
Me acompañan desde que tengo uso de razón. Aunque por caminos diferentes. Sin embargo, un día decidí juntarlas a las dos y me salió un berenjenal tremendo.
Durante un tiempo fuimos inseparables. Luego, un día, todo cambió. Mi vida cambió. Y aunque hace tiempo que estamos volviendo a ser lo que éramos, aún tenemos mucho camino que recorrer juntas. Porque de una me separó y me volvió a unir el destino. Y de la otra nunca me alejé.
Las tres tenemos que volver a ser lo que éramos, pero nos hemos hecho demasiado mayores para ponérnoslo fácil.
Una es pelirroja y la otra es morena. Una tiene el pelo corto y la otra lo tiene largo. Una tiene los ojos verdes, y la otra marrones. Con una hice la comunión y con la otra me hice atea. Una es un año y un día más vieja que yo, y la otra se empeñó en nacer dando la campanada.
Eso sí, ninguna de las dos es excesivamente cariñosa. Pero yo sé que me quieren. Tanto o más de lo que las quiero yo.
Porque sí. Porque me da la gana. Porque no existe nadie como ellas.

martes, 10 de junio de 2008
domingo, 25 de mayo de 2008
Cielo
Durante mucho tiempo creí que no me quitaría ese peso de encima. Pero lo hice. Lo hicimos. Hace ya algún tiempo.
Porque no hay nada en este mundo contra lo que no podamos luchar.
Porque lo único de lo que no podemos librarnos es de la muerte.
Y mis hombros, más descansados, se pasean al aire libre entre tus besos y tus manos.
Y el cielo, sobre mis hombros, es más azul y más brillante que nunca.
Porque no importa el tiempo que nos pasemos luchando. Luchar siempre tiene sentido.

Porque no hay nada en este mundo contra lo que no podamos luchar.
Porque lo único de lo que no podemos librarnos es de la muerte.
Y mis hombros, más descansados, se pasean al aire libre entre tus besos y tus manos.
Y el cielo, sobre mis hombros, es más azul y más brillante que nunca.
Porque no importa el tiempo que nos pasemos luchando. Luchar siempre tiene sentido.

domingo, 11 de mayo de 2008
Por dónde empezar...
No soy la misma. No sois los mismos. No somos los mismos.
Podría escribir millones de versos adorando la amistad, la universidad, el amor, la lealtad. Podría escribir todo aquello que saliera de mis manos en un abrir y cerrar de ojos. En un suspiro. Pero no sé que es lo que siento. No sé por qué a veces nos complicamos tanto la vida, porque no puedo sentir lo que antes sentía. Quizás era ingenuidad. Quizás una forma de pensar que caducó. Solo sé que me cuesta involucrarme con la gente, que me decepciono, pero no como antes, y eso, a pesar de que parezca bueno, no lo es. Me decepciono menos porque me importa todo menos. Y eso es malo.
No puedo ni ser la misma ni ser distinta. No quiero dejar de sentirme como me sentía entonces, pero sé que ahora ya no hay nada que despierte esos sentimientos en mí. Antes podía dar la vida por un sueño. Ahora no.
¿Me he hecho mayor? ¿Es que acaso el mundo ya no me merece la pena para luchar por él? Las decepciones ya no son lo que eran. Estoy demasiado cansada de que el mundo solo mire por sí mismo. De que se solucione todo a balazos. A guantazos. ¿Tanto costaría mirar un poco más por los demás? Hace falta leer más libros y ver menos televisión. Hace falta salir ahí fuera y darse cuenta de lo que pasa en este planeta.
No siempre voy a poder mediar entre las personas. De hecho, ya hace algunos meses que dejé de ser "la serena". No puedo. No quiero. No me importa, que es peor. No me importan las discusiones, ya no quiero solucionarlas, quizás porque pienso que ya no hay nada que merezca la pena. Y es triste. Me pone triste pensar que nada me importa lo suficiente para cambiarlo.
Algunos sentimientos se perdieron en el tiempo. La amistad. La amistad tal y como la concebía entonces ya no existe. Todo se ha esfumado. En un bando y en el contrario.
Quiero cambiarlo.
Podría escribir millones de versos adorando la amistad, la universidad, el amor, la lealtad. Podría escribir todo aquello que saliera de mis manos en un abrir y cerrar de ojos. En un suspiro. Pero no sé que es lo que siento. No sé por qué a veces nos complicamos tanto la vida, porque no puedo sentir lo que antes sentía. Quizás era ingenuidad. Quizás una forma de pensar que caducó. Solo sé que me cuesta involucrarme con la gente, que me decepciono, pero no como antes, y eso, a pesar de que parezca bueno, no lo es. Me decepciono menos porque me importa todo menos. Y eso es malo.
No puedo ni ser la misma ni ser distinta. No quiero dejar de sentirme como me sentía entonces, pero sé que ahora ya no hay nada que despierte esos sentimientos en mí. Antes podía dar la vida por un sueño. Ahora no.
¿Me he hecho mayor? ¿Es que acaso el mundo ya no me merece la pena para luchar por él? Las decepciones ya no son lo que eran. Estoy demasiado cansada de que el mundo solo mire por sí mismo. De que se solucione todo a balazos. A guantazos. ¿Tanto costaría mirar un poco más por los demás? Hace falta leer más libros y ver menos televisión. Hace falta salir ahí fuera y darse cuenta de lo que pasa en este planeta.
No siempre voy a poder mediar entre las personas. De hecho, ya hace algunos meses que dejé de ser "la serena". No puedo. No quiero. No me importa, que es peor. No me importan las discusiones, ya no quiero solucionarlas, quizás porque pienso que ya no hay nada que merezca la pena. Y es triste. Me pone triste pensar que nada me importa lo suficiente para cambiarlo.
Algunos sentimientos se perdieron en el tiempo. La amistad. La amistad tal y como la concebía entonces ya no existe. Todo se ha esfumado. En un bando y en el contrario.
Quiero cambiarlo.
Pero no sé por donde empezar.
sábado, 3 de mayo de 2008
Vosotros
Ha sido un puente interesante. Divertido, sencillo, tranquilo y... con olor a viejos tiempos. Como si hubíesemos vuelto a ser los de antes, pero con otro sabor, más maduro, como el de la buena fruta.
A menudo tiendo a pensar que no podemos volver a ser los que éramos (algo que he repetido por aquí hasta la saciedad). Pero estos días han cambiado, en parte, mi visión de las cosas. Nos hemos sentado en el suelo de un tren, después de haber corrido por los pasillos de Atocha. Hemos escalado montañas medievales, y fotografiado a dos "niños" saltando a la comba. Nos hemos sentado en una mesa a cenar, y hemos dormido 6 personas en una misma habitación.
- Pues no habremos hecho y deshecho camas juntas...
- Y con cojines del sofá...
Puede que el tiempo nos haya hecho crecer, madurar, quedarnos en silencio de vez en cuando e, incluso, reirnos menos. O, mejor dicho, reirnos de cosas diferentes. Pero hay algo que el tiempo nunca podrá cambiar. A vosotros. A vosotros tal y como os recuerdo en mi cabeza.
Lo fácil es hacer amigos. Lo difícil es conservarlos. Y a algunos de vosotros os conservo desde hace casi 20 años. Y eso no tiene precio.

A menudo tiendo a pensar que no podemos volver a ser los que éramos (algo que he repetido por aquí hasta la saciedad). Pero estos días han cambiado, en parte, mi visión de las cosas. Nos hemos sentado en el suelo de un tren, después de haber corrido por los pasillos de Atocha. Hemos escalado montañas medievales, y fotografiado a dos "niños" saltando a la comba. Nos hemos sentado en una mesa a cenar, y hemos dormido 6 personas en una misma habitación.
- Pues no habremos hecho y deshecho camas juntas...
- Y con cojines del sofá...
Puede que el tiempo nos haya hecho crecer, madurar, quedarnos en silencio de vez en cuando e, incluso, reirnos menos. O, mejor dicho, reirnos de cosas diferentes. Pero hay algo que el tiempo nunca podrá cambiar. A vosotros. A vosotros tal y como os recuerdo en mi cabeza.
Lo fácil es hacer amigos. Lo difícil es conservarlos. Y a algunos de vosotros os conservo desde hace casi 20 años. Y eso no tiene precio.

domingo, 13 de abril de 2008
Hoy
Supongo que hay días en los que no tengo mucho que decir. O que lo que tengo que decir no le importa a nadie.
Hay días en los que una sonrisa de un bebé es lo que más feliz te puede hacer. Y días en los que ni todos los bebés del mundo podrían hacerte sonreír.
Sin embargo hoy tengo ganas de gritar al mundo que me da igual lo que pueda pasar. Que no me importa el destino que me espera, si voy a vivir cien años o a morirme mañana. Que solo quiero que cada día tenga sentido por sí solo, y hacer algo bueno en este mundo de locos. Que el día de mañana me recuerden por lo que soy, y no por aquello que dejé de ser. Porque aún creo que podemos volver a ser los mismos. Que puedo volver a ser la misma.
Sé que he cometido muchos errores en mi vida. Pero me da igual.
Porque a veces, para encontrarse, primero hay que perderse.
Hay días en los que una sonrisa de un bebé es lo que más feliz te puede hacer. Y días en los que ni todos los bebés del mundo podrían hacerte sonreír.
Sin embargo hoy tengo ganas de gritar al mundo que me da igual lo que pueda pasar. Que no me importa el destino que me espera, si voy a vivir cien años o a morirme mañana. Que solo quiero que cada día tenga sentido por sí solo, y hacer algo bueno en este mundo de locos. Que el día de mañana me recuerden por lo que soy, y no por aquello que dejé de ser. Porque aún creo que podemos volver a ser los mismos. Que puedo volver a ser la misma.
Sé que he cometido muchos errores en mi vida. Pero me da igual.
Porque a veces, para encontrarse, primero hay que perderse.
sábado, 29 de marzo de 2008
Happy Birthday...
Hoy hace 26 años que naciste. Que se abrieron tus ojos por primera vez. Que miraste al mundo con esa expresión de sensibilidad y dulzura que te hace tan especial. Hoy hace sólo 26 años que el mundo se volvió un poco mejor. Porque si hay algo que merezca la pena en este planeta tiene nombre y apellidos. Tu nombre y tus apellidos.
Hoy quiero regalarte el sol, como dice la canción. Quiero regalarte cada día una sonrisa, cada noche un abrazo y cada mañana un beso. Quiero que tengas una razón para levantarte y otra para acostarte. Que no te de miedo enfrentarte a la vida, porque siempre tendrás un brazo en el que apoyarte. Quiero que ése sea mi brazo.
Hoy hace 4 años, un mes y 6 días que me besaste por primera vez. Aunque no seas muy dado a las fechas, los cumpleaños y los aniversarios.
Hoy hace 9490 días que viniste al mundo. Que todos los días de tu vida sean un minicumpleaños, para que siempre sean especiales.
Feliz día...
Hoy quiero regalarte el sol, como dice la canción. Quiero regalarte cada día una sonrisa, cada noche un abrazo y cada mañana un beso. Quiero que tengas una razón para levantarte y otra para acostarte. Que no te de miedo enfrentarte a la vida, porque siempre tendrás un brazo en el que apoyarte. Quiero que ése sea mi brazo.
Hoy hace 4 años, un mes y 6 días que me besaste por primera vez. Aunque no seas muy dado a las fechas, los cumpleaños y los aniversarios.
Hoy hace 9490 días que viniste al mundo. Que todos los días de tu vida sean un minicumpleaños, para que siempre sean especiales.
Feliz día...
martes, 25 de marzo de 2008
Crecer
¿Qué ha pasado?
¿En qué momento me he hecho mayor y no me he dado cuenta?
Añoro cada momento que pasaba como una cría en esas pistas.
Añoro cada instante en el que cada día era una alegría.
Se me ponen los pelos de punta al ver que nadie más baja a jugar...
No debería echarlo de menos, pero lo hago... A veces, aunque sólo a veces...
Supongo que nada ni nadie me había preparado para hacerme mayor.
¿Dónde están todos esos sueños con los que jugábamos de niñas?
Ahora miro tristemente por la ventana para ver las canchas siempre vacías.
Me gustaría coger el teléfono, bajarme de nuevo.
Sentarme en esa montaña que nos vio crecer a todos...

... y que ahora llora porque nos perdimos por el camino.
¿En qué momento me he hecho mayor y no me he dado cuenta?
Añoro cada momento que pasaba como una cría en esas pistas.
Añoro cada instante en el que cada día era una alegría.
Se me ponen los pelos de punta al ver que nadie más baja a jugar...
No debería echarlo de menos, pero lo hago... A veces, aunque sólo a veces...
Supongo que nada ni nadie me había preparado para hacerme mayor.
¿Dónde están todos esos sueños con los que jugábamos de niñas?
Ahora miro tristemente por la ventana para ver las canchas siempre vacías.
Me gustaría coger el teléfono, bajarme de nuevo.
Sentarme en esa montaña que nos vio crecer a todos...

... y que ahora llora porque nos perdimos por el camino.
domingo, 23 de marzo de 2008
La lucha
El mundo se abría a sus pies. Le gustaba el olor a jabón por las mañanas, y el sueño ingenuo de los que se creen con derecho a cambiar el mundo. No quería que la interrumpiesen. No quería que el sol la pillase por sorpresa, ni que la noche viniera con el sueño a malgastarle los besos. No quería que el tiempo siguiera avanzando, a pesar del murmullo lejano del viento.
A veces parecía que se podía comer el mundo. Otras, sin embargo, notaba que se le caía sobre los hombros, que pesaba demasiado. Aquella mañana había cambiado todo en un suspiro. Se sentía tan estúpida... Estaba cansada de tener que luchar por todo. Por la Universidad, por el trabajo, por el verano, por los viajes, por el dinero, por las clases, por el inglés, por los amigos y por su vida. No quería luchar también por él. Quería tenerlo a su lado, todos los días y todas las noches. Sin condiciones. Quería que el mundo se acabase donde empezaban sus manos, y que el sabor del cielo se posara sobre sus labios.
...

-Pónmelo fácil. Ayúdame a luchar...
A veces parecía que se podía comer el mundo. Otras, sin embargo, notaba que se le caía sobre los hombros, que pesaba demasiado. Aquella mañana había cambiado todo en un suspiro. Se sentía tan estúpida... Estaba cansada de tener que luchar por todo. Por la Universidad, por el trabajo, por el verano, por los viajes, por el dinero, por las clases, por el inglés, por los amigos y por su vida. No quería luchar también por él. Quería tenerlo a su lado, todos los días y todas las noches. Sin condiciones. Quería que el mundo se acabase donde empezaban sus manos, y que el sabor del cielo se posara sobre sus labios.
...

-Pónmelo fácil. Ayúdame a luchar...
miércoles, 12 de marzo de 2008
Sola...
Hay momentos en los que me siento extremadamente sola. Momentos en los que, a pesar de que tú seas mi refugio, no logro sentirme a salvo.
Me pongo a mirar a mi alrededor y me doy cuenta de que este mundo está hecho de papel. Las mentiras se sostienen como castillos de naipes, y todos nos las creemos porque así nos parece la vida más fácil.
Hay tantas personas que me han decepcionado al crecer... Tantas otras que se han marchado y ya no volverán... Hay cariños que nadie me puede dar. Besos y pellizcos que nunca más se repetirán.
Y, mientras, yo estoy en casa, en esta casa, fingiendo que todo marcha bien cuando en el fondo creo que no es verdad. Cuando en el fondo estoy cansada de aparentar. Cansada de luchar.
Este mundo se ha vuelto un desconocido para mí. Ya no sé quiénes son los míos y cuál es mi familia. Me cuesta encontrarle sentido a los lazos de sangre. Y cuanto más mayor me hago, más me doy cuenta de que la amistad no puede suplir todas las carencias.
Estoy sola. Más sola de lo que me gusta reconocer.
Me pongo a mirar a mi alrededor y me doy cuenta de que este mundo está hecho de papel. Las mentiras se sostienen como castillos de naipes, y todos nos las creemos porque así nos parece la vida más fácil.
Hay tantas personas que me han decepcionado al crecer... Tantas otras que se han marchado y ya no volverán... Hay cariños que nadie me puede dar. Besos y pellizcos que nunca más se repetirán.
Y, mientras, yo estoy en casa, en esta casa, fingiendo que todo marcha bien cuando en el fondo creo que no es verdad. Cuando en el fondo estoy cansada de aparentar. Cansada de luchar.
Este mundo se ha vuelto un desconocido para mí. Ya no sé quiénes son los míos y cuál es mi familia. Me cuesta encontrarle sentido a los lazos de sangre. Y cuanto más mayor me hago, más me doy cuenta de que la amistad no puede suplir todas las carencias.
Estoy sola. Más sola de lo que me gusta reconocer.
sábado, 1 de marzo de 2008
París...
martes, 19 de febrero de 2008
I miss you...
Porque me quema en el alma el dolor de no tenerte conmigo.
Porque no sé en que momento del camino algún ser sin sentimiento te arrebató de mi lado.
Porque es lo más injusto y lo más duro que he vivido nunca.
Y porque un día hace más de dos años te perdí y ya no podré volver a ser la misma.
Porque me muero por dentro de echarte de menos...

Volveré a pisar la arena mojada bajo mis pies... Y serás tú la que vigile mis pasos.
Porque no sé en que momento del camino algún ser sin sentimiento te arrebató de mi lado.
Porque es lo más injusto y lo más duro que he vivido nunca.
Y porque un día hace más de dos años te perdí y ya no podré volver a ser la misma.
Porque me muero por dentro de echarte de menos...

Volveré a pisar la arena mojada bajo mis pies... Y serás tú la que vigile mis pasos.
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